Historia de la Vereda de la Estrella en Sierra Nevada

Mucho antes de que llegara el esquí y mucho antes de que se construyera la estación invernal de Sierra Nevada, los aficionados a la montaña granadinos ya subían a “la sierra”, como siempre se le ha llamado aquí a la montaña que enmarca la postal perfecta de Granada.

Aprovechaban un viejo ferrocarril de vía estrecha, el Tranvía de la Sierra, que estuvo en funcionamiento entre 1925 y 1974. Salía de Granada capital, pasaba por Güejar-Sierra y tenía su parada final en el barranco de San Juan, en la cabecera del río Genil. Hoy la vieja plataforma desmantelada, ya sin railes ni guardavías, sigue siendo un buen acceso hasta el barranco de San Juan, punto de inicio de la Vereda de la Estrella, una de las rutas senderistas más bellas y espectaculares de Andalucía.

¿Sabías de dónde viene el nombre de Vereda de la Estrella?

La Vereda de la Estrella es en realidad una antigua pista de acceso a varias minas que desde época árabe se explotaron en esta vertiente norte de Sierra Nevada. El camino fue construido en 1890 para facilitar el tránsito de carros cargados con galena y pirita. La llegada del tranvía en 1925 supuso una reactivación de la actividad minera en el valle y del tránsito de recuas de acémilas por la pista, pero la desaparición del tren llevó también al abandono completo de la extracción.

Queda en pie el viejo poblado de la mina La Estrella, que da nombre a la vereda, y restos de otras explotaciones: La Probadora y La Justicia.

La penosidad del desplazamiento hasta los puntos de extracción y los rigores del invierno impedían buena parte del año el trabajo.

Las extracciones mineras en el Valle del Genil fueron numerosas y en diferentes localizaciones (Vacares, Veta Grande, Guarnón…). La senda minera desde la localidad de Güéjar Sierra hasta las minas de la Estrella, fue abierta a mediados del siglo XIX y acondicionada más tarde por la compañía belga que extraía el cobre de estas minas.

En realidad, eran varias explotaciones con nombres que hacían alusión a las esperanzas que depositaban en ellas: la Perla, la Mejor de Todas, la Esperanza, la Poderosa, el Trueno…

La primera que encontramos en este sendero se llamaba la Probadora.

Más oculta está la de la Justicia, y tras los muros que formaron el pequeño poblado minero y las estructuras de fundición, la mina de la Estrella propiamente dicha.

Poco después de estos poblados el valle se ensancha momentáneamente en la confluencia de tres arroyos, en una zona de prados conocida como Angostura del Real. La vereda baja por fin al río y permite, si el tiempo acompaña, un baño o un descanso en sus riberas.

Uno de los tres valles, por el que desagua al arroyo Valdecasillas, enmarca el majestuoso perfil del Alcazaba (3.371 metros). La senda gira y se introduce pegada al cauce por el barranco de Valdeinfierno en busca de la base del Mulhacén.

Alcazaba 3.365m / Mulhacén 3.479m. / Veleta 3.398m.

Cueva Secreta, el final de la senda, que coincide con un abrigo de piedra utilizado como refugio desde tiempos remotos por pastores y recolectores de plantas aromáticas. Los montañeros lo utilizan ahora como vivac en su marcha de aproximación hacia la cara norte del Mulhacén. Hay que reconocer que Cueva Secreta es un punto vulgar y poco atractivo, más aún si se piensa en los magníficos paisajes dejados atrás. Pero a partir de aquí el valle se va cerrando y la senda se encrespa ya en un pronunciado desnivel que lleva al collado y laguna de la Mosca, preludio de la cara norte del Mulhacén

Vereda de la Estrella, un paseo por el ‘Himalaya’ andaluz

¿CÓMO ORIENTARSE EN LA NATURALEZA?

Practicar actividades como el Senderismo, Barranquismo, Vías Ferratas, etc. nos ayuda a entrar en contacto con la naturaleza y sobre todo a disfrutar al máximo de ella; sin embargo, es importante que siempre que realicemos actividades de este estilo, aunque vayamos con monitores, tengamos las nociones básicas para orientarnos en la montaña.

Intentamos siempre conocer la ruta que vamos a hacer anteriormente, miramos el tiempo que hará y nos aseguramos que haga buen tiempo, cargamos nuestras baterías, tanto del móvil, como del GPS, miramos que los mapas estén perfectos.

Pero también hay días que todo sale mal, empieza a llover de repente, se pone niebla, nuestros aparatos se les acaba la batería o dejan de funcionar, la noche se viene, …

Todo esto nos puede pasar, y preguntamos ¿sabemos orientarnos sin necesidad de un aparato electrónico?

Seguro que de todas las malas experiencias se saca una buena lección, por ejemplo, siempre que vayamos a hacer una ruta debemos llevar una brújula y un mapa. Pero, ¿cómo debemos orientarnos sin GPS?


Orientarse con una brújula

Como os decía en el anterior párrafo, siempre debemos llevar en la mochila una brújula, si no tenemos un mapa de la zona puede ayudarnos simplemente para no ir andando en círculos.

Toda persona que se mueva por la montaña, por seguridad, debe ser capaz de “leer” un mapa y orientarse con el campo magnético terrestre.

La brújula por si solo no os será de mucha utilidad ya que siempre os indicara el norte y para una perfecta orientación es preciso llevarla acompañada de un mapa en el que os podréis posicionar e indique los puntos cardenales para así conocer que dirección y rumbo llevar en caso de perdida.

Como conseguir un rumbo y seguirlo en el terreno:

Apoyar la brújula en el mapa de modo que el lado largo de la brújula se apoye sobre la línea que conecta el punto de partida con el de destino.

Las líneas de dirección deben apuntar desde el punto de partida al de destino.

Poniendo la brújula firme sobre el mapa de modo que la base quede firme en su lugar.

Gira la cápsula móvil hasta que las líneas del fondo de la cápsula queden apuntando al norte y sur en paralelo a las del mapa. Asegurándose de que las líneas Norte-Sur estén en paralelo y con el mismo Norte que el mapa deberéis sostener la brújula en las manos de frente al cuerpo asegurándose que la base de esta este horizontal y que apunte al frente.

Rotar el cuerpo hasta que las líneas Norte-Sur del fondo de la cápsula coincidan con la aguja magnética y el rojo de esta hacia el norte.

La dirección de las flechas le estará indicando la dirección que debéis tomar hacia el destino.

Buscar un punto de referencia en el terreno hacia la dirección en la que debe ir según la brújula. Camina hacia el sin estar mirando la brújula hasta que se llegue. Cuando lo alcance, vuelva a apuntar la brújula hacia un nuevo punto de referencia alineado con su destino.

Recuerda la diferencia entre el norte que apunta la brújula es el norte magnético en a la dirección de viaje.


Orientarse por los sonidos

Cuando estemos en el campo haciendo una ruta, debemos estar muy atentos a los sonidos que nos dicen, debemos permanecer en silencio unos momentos podemos recibir por ejemplo el ruido de un arroyo que viene, un coche que pasa por una carretera, …, así muchas veces podemos encontrar el camino adecuado.


Orientarse tomando referencias

Cuando hacemos una ruta, sobre todo si no es conocida, conviene ir tomando referencias en el terreno, como por ejemplo, un arroyo, una piedra grande, un árbol majestuoso o un tronco caído.

Pero cuando haya poca visibilidad, puede ser que estas señales no la veamos como deben de ser, y nos la pasemos o simplemente no las veamos porque nos hemos equivocado. Tenemos que estar atentos a las pistas que nos ofrecen la propia naturaleza:

Imaginaros que un día vais a hacer senderismo y la tecnología falla, es decir, el GPS por ejemplo se queda sin batería ¿qué hacéis? Pueden darse multitud de ocasiones a lo largo de nuestra vida en la que debamos guiarnos por nosotros mismos por lo que hoy os damos las claves necesarias.

Para comenzar utilizaremos uno de nuestros grandes aliados: el sol y para ello contamos con varios métodos que nos van a servir para encontrar el norte sin necesidad de contar con brújula, mapas, ni ningún método similar.


El Metodo del Palo:

El Método del Palo es todo un clásico pero que nunca falla. Sólo tenemos que buscar un palo, clavarlo en un terreno llano y con luz solar directa para ver hacia donde se proyecta la sombra y marcamos ese punto. Ahora con el cordón de nuestra bota o zapato o una rama, por ejemplo, trazamos una semicircunferencia usando como radio la longitud de la sombra y esperamos el movimiento del sol. De esta forma la sombra se irá haciendo más pequeña a medida que nos acercamos a las 12.00h En el punto en el que la sombra alcanza la semicircunferencia ponemos otra marca y al unir ambas con una línea obtendremos hacia dónde está el oeste y sabremos entonces que de forma perpendicular a ésta se sitúa el norte y el sur.


El Reloj de Aguja:

Otra forma de orientarnos sería con un Reloj de Aguja, en el que sólo tenemos que alinear la aguja pequeña, es decir la que indica la hora con la posición en la que se encuentra el sol y justo en la bisectriz que se forma con esta cifra es donde está el sur. También debemos saber que el sol siempre sale por el este y se recoge por el oeste por lo que nos puede valer como referencia.


Las Estrellas:

Si se nos ha hecho de noche y ya no contamos con la ayuda del sol ¡no os preocupéis porque las Estrellas también nos pueden orientar!

Para ello debemos buscar siempre la estrella polar que es la que indica el norte; sin embargo, su luz suele ser un tanto pálida por lo que quizás nos sea un poco más complicada de localizar. En su lugar buscaremos la Osa Mayor que es más fácil de ver y si prolongamos este punto cuatro veces la distancia que separa las dos estrellas frontales de la Osa Mayor nos encontraremos directamente con la Estrella Polar.


La Luna:

La Luna también se puede convertir en nuestra aliada porque cuando está creciente, las puntas señalan siempre hacia el este, mientras que si es luna menguante indica hacia el oeste.
Algunas de las técnicas que también podemos utilizar es visualizar donde crecen las zonas de musgo puesto que son las más húmedas y sombrías y por lo tanto la dirección norte. Por su parte, los anillos de crecimiento de los árboles suelen estar más desarrollados del lado que reciben más el sol, es decir, el sur.


El Musgo:

La presencia del musgo siempre estará en zonas orientadas al Norte (si estamos en este hemisferio).


Para que nada de esto nos pase, es importante que siempre que vayamos a planear una salida a la montaña contemos con la información necesaria del lugar y sus características para ayudarnos a situarnos siempre.

En nuestras actividades no hace falta que os preocupéis porque contamos con un equipo de profesionales en todas nuestras actividades y en Andalucía que conocen como la palma de su mano todas las áreas además de los conocimientos necesarios para hacer esta actividad al aire libre, así que no lo dudes y reserva tu actividad multiaventura.

¿Qué es el Barranquismo?

El barranquismo o canyoning, es un deporte de aventura que se practica en los cañones o barrancos de un río, pudiendo presentar un recorrido muy variado: se encuentran tramos con poco caudal o incluso secos, puntos con pozas y badinas profundas y otros tramos con cascadas, encontrando también terrenos con vegetación o desérticos.

El barranquismo consiste en ir superando estos cambios de recorrido: caminando, nadando, destrepando o repelando, si es necesario. Se considera que para que un descenso sea valorado como apto para el barranquismo debe combinar al menos dos de estas tres características: caudal, verticalidad y carácter encajado.

Aunque puede realizarse en solitario, por seguridad se practica habitualmente en grupo, y debe tenerse experiencia mínima y el equipo adecuado para su desarrollo.

Equipamiento


El equipamiento personal y colectivo varía mucho dentro de las características de cada descenso, pero dentro del equipo deben considerarse imprescindibles una mochila con drenaje para el agua, calzado específico de barranquismo o de montaña, traje de neopreno de al menos 3mm, casco, arnés, bagas de anclaje, mosquetones, descensor y cuerdas.

Equipamiento individual

El equipo personal de cada uno de los integrantes del grupo que vayan a realizar el descenso de un barranco, se compone como mínimo de: casco, traje de neopreno, escarpines de neopreno, calzado adecuado (es recomendable que este calzado tenga una buena adherencia en medio acuático), arnés, cabos o bagas de anclaje, un descensor (generalmente ocho), bloqueadores mecánicos, pedal, mosquetones tipo HMS o de pera, cinta expres, navaja, silbato, mochila y bidón estanco. Además, es recomendable que este equipo se vea complementado con: manta aluminizada, linterna frontal, comida y bebida.

Equipamiento colectivo

Además del equipamiento necesario para cada uno de los integrantes del grupo, es necesario complementarlo con un equipamiento colectivo que va a ser utilizado o resulta necesario para todos los integrantes. Este equipamiento esta compuesto por: saca de instalación (con material para realizar instalaciones de reuniones en la roca), dos cuerdas de progresión de tipo A o B y semiestáticas (una de ellas al menos del doble de la longitud del rápel más largo que se vaya a encontrar en el barranco que se vaya a realizar), protectores de cuerda (para evitar posibles roces de la cuerda), saca para cuerda, cuerda de socorro. Otro material sería: cordelette para la recuperación de cuerdas, gafas de buceo, botiquín, mechero y teléfono móvil.

PROGRESIÓN EN UN BARRANCO


A la hora de progresar a lo largo del curso de un barranco son diversas las técnicas a emplear por los deportistas para completar dicho recorrido, las principales serían:

Caminar: la forma más fácil de progresión salvando los pequeños resaltes u obstáculos que presente el cauce. Como norma general se recomienda caminar fuera del curso de agua. En primer lugar para evitar un excesivo desgaste físico y en segundo lugar para proteger la fauna y flora existente en el curso de agua.

Destrepar: descenso de zonas más o menos escarpadas, empleando pies y manos, no llegando a ser totalmente verticales o resaltos de pequeña envergadura en los que no es necesario el uso de cuerda y no es posible saltar.

Trepar o escalar: a pesar de que en el descenso de barrancos lo más común es descender, en ocasiones es necesario realizar pequeñas trepadas para continuar con el avance o para acceder a zonas desde las que continuar el descenso.

Pasamanos: Progresión en horizontal ayudado por cuerda a lo largo de una pared vertical para evitar un obstáculo que de otra forma sería difícilmente salvable. Como por ejemplo marmitas de gran profundidad o zonas con movimientos de agua muy fuertes.

Rápel: técnica de progresión más común, consistente en descender una pared vertical ayudado de una cuerda y un descensor anclado al arnés del deportista.

Natación: en las zonas en las que exista un mínimo de profundidad de agua para nadar en lugar de caminar.

Tobogán: descenso en libre, sin el uso de cuerda, por una rampa de piedra pulida por el agua hasta alcanzar una badina con agua. Es recomendable realizar el tobogán completamente tumbado para evitar lesiones.

Saltos: en las zonas que lo permiten las condiciones del cauce. Salvar el desnivel en el cauce o resalte mediante un salto a una poza con agua. Como norma general el primer miembro del grupo no debe saltar sino descender el desnivel rapelando para comprobar que no existen obstáculos que puedan causar lesiones a los miembros del grupo que quieran salvar la dificultad mediante un salto.

Tirolina: descenso guiado con cuerda o cable para salvar un obstáculo en el recorrido.

Realizamos barranquismo en la Serranía de Ronda, Ronda, Juzcar, Grazalema, Málaga, Sevilla y Granada, los descensos de barrancos más caracteristicos de la zona son: Sima del Diablo, Garganta Verde, Tajo de Ronda, Zarzalones, Rio Verde y Cañon de las Buitreras.

Pincha para ver todas los barrancos de Andalucía

HISTORIA DEL BARRANQUISMO


Históricamente y en todos los continentes habitados, los pescadores imprudentes se aventuraron en muchas gargantas estrechas. Otros sitios de acceso más difíciles fueron los primeros visitantes como espeleólogos. Estos pioneros de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los nombres de Édouard-Alfred Martel, Armand Jamet y Lucien Briet son los citados con mayor regularidad,, como españoles tenemos a Norbert Font i Sagué, M. Faura y Có de Triola etc.

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El período de 1950 a 1980 vio el primer aumento. En particular, el descubrimiento de uno enorme, el principal de ellos la Sierra de Guara en España, ha sistematizado el barranquismo.

En la década de 1980, la actividad ha abandonado el escenario de una audiencia segmentada para convertirse en un deporte al aire libre más ampliamente practicado y más o menos claramente identificado en el público en general.

Guías de montaña, Vías Ferratas y Barranquismo en Ronda, Grazalema, Costa del sol, Cádiz, Sevilla y Sierra Nevada

Historia del Puente Nuevo de Ronda

El Puente Nuevo de Ronda es un símbolo universal de una de las ciudades con más visitantes de toda Andalucía, Málaga. Es una joya de la ingeniería que costó mucho esfuerzo levantar y, a su vez, permitió la expansión del municipio de forma natural, partido en dos por el río Guadalevín. Esta construcción permitió crecer a la población en dirección a la dehesa del Mercadillo, la actual plaza de España.

Dibujo imaginario del primer Puente Nuevo de Ronda. William Jacob 1809

La proyección del puente se remonta al año 1542, pero no fue hasta 1735 cuando se inicia la construcción del primer puente. Se consiguió levantar una estructura de 100 metros de altitud y 35 metros de diámetro, realizada en un solo arco. Sin embargo, la mala ejecución del proyecto, el mal cerramiento del arco y la falta de apoyos contribuyó a que la estructura terminase derrumbándose seis años después de su construcción.


Arriba, proyecto de Manuel Godoy de 1780. A la Izquierda, proyecto de Domingo Loys Monteagudo (1777). Junto a estas líneas, perspectiva del Puente Nuevo en 1785.

En el derrumbamiento murieron cincuenta personas, y cientos de toneladas de piedra terminaron en el fondo del barranco. Este terrible accidente propició el diseño del actual puente que, hoy en día, todos conocemos. La construcción de un puente de esta magnitud en la primera mitad del siglo XVIII suponía un auténtico hito en la historia de los puentes, superando a la totalidad de estructuras de este tipo que se habían construido en el planeta, exceptuando aquellos realizados por el antiguo Imperio Romano.

Sin embargo, y a pesar de este trágico suceso, en la actualidad podemos disfrutar de la joya arquitectónica y monumental que es el Arco de Felipe V. Con el fin de permitir la circulación se eliminó el trozo de muralla que la impedía y se construyó una rampa y el Arco ya mencionado, tratando de mejorar los accesos a la ciudad, pero la fuerte pendiente no era la más indicada, sobre todo por la dificultad añadida para el paso de carruajes.

Arco de Felipe V

Reanudación en 1759

Tal y como expone el historiador Faustino Peralta y como confirman los documentos conservados en la Biblioteca Virtual de la Serranía de Ronda gracias a la investigación de Aurora Melgar, las obras del Puente Nuevo se reanudaron en el año 1759. En un estudio realizado por Rosario Camacho y Aurora Miró, titulado “Antecedentes del Puente Nuevo de Ronda”, podemos contemplar los distintos proyectos que se barajaron para llevar a cabo la construcción del puente.

La financiación supuso algunos problemas, llegando a contar con aportaciones económicas de distintos pueblos: 15.000 reales de la Real Maestranza e, incluso, transacciones que se realizaron en la Feria de Mayo. El trazado de los planos corrió a cuenta de José Martín de Aldehuela, llegando a dirigir la construcción del arco principal y de la calzada superior que, desde el 4 de noviembre de 1787, abrió el puente al tráfico y, en la actualidad, es pisada por cientos y cientos de visitantes de la emblemática obra. El puente fue finalmente inaugurado en el mes de mayo de 1793.

Está realizado en sillería de piedra, presentando un arco central de medio punto que se apoya sobre otro más pequeño, bajo el cual transcurre el curso del río Guadalevín. En la parte superior encontramos las dependencias del puente que sirvieron de prisión y, a ambos lados, se abren otros dos arcos de medio punto que sostienen la parte de la estructura que soporta la calle.


Un siglo de la tragedia

Además, la historia del Puente Nuevo de Ronda escribió una de sus páginas más negras en 1917, cuando un desprendimiento de rocas en la garganta, en plena noche, sobre las cuatro de la madrugada, sepultó literalmente a un total de 15 personas, diez de una misma familia, que se encontraban durmiendo en los molinos que en el fondo de la Tajo se situaban para aprovechar la fuerza de la corriente del río Guadalevín.


Curiosidades del puente nuevo de ROnda

Las mejores vistas que podemos observar del Puente Nuevo se localizan al final de un pequeño camino que discurre desde la plaza de María Auxiliadora. El anhelo de construir un puente que salvarguardara el acantilado que cruzaba el Tajo siempre existió, primero de la mano de los árabes y después de los cristianos. Tras la conquista cristiana en 1485, la vida en la villa se desarrolló con gran rapidez, por lo que el gran aumento de población demandaba la construcción de un nuevo puente. El intento de construir el puente en el siglo XVI fue fallido, puesto que la dificultad técnica que presentaba era enorme. Finalmente, su construcción entre 1759 y 1793, más de tres décadas, fue de una gran pericia y supone una obra maestra de la ingeniería. A pesar de sus enormes dimensiones, el puente se mimetiza a la perfección con el elemento natural de la roca, ya que el color se diluye con las paredes del acantilado. Esto se debe a que el material que se utilizó fue el extraído del fondo de la garganta del río tras el primer derrumbamiento.

A José Martín de Aldehuela, el enigmático arquitecto del puente, se le atribuye también la construcción de la Plaza de toros de Ronda, aunque no es un dato que esté confirmado. Llegó a Málaga por el requerimiento del obispo Molina Larios para construir los cimientos de la catedral de Málaga, ya que el arquitecto había trabajado con gran destreza en la catedral de Cuenca con anterioridad. Sin embargo, muchas son las leyendas que circulan sobre este puente y, una de ellas, dice que Martín de Aldehuela se suicidó en el Puente Nuevo por no poder concebir, con posterioridad, un puente mejor que ese. Sus restos se encuentran sepultados bajo la plaza del convento de San Pedro de Alcántara, en Málaga.

Sobre el arco principal del Puente Nuevo hay una ventana de pequeñas dimensiones que, como ya apuntábamos con anterioridad, es una estancia oculta que sirvió como cárcel y, posteriormente, se convirtió en un mesón, transformándose aquello que fue considerado condena en un privilegio. En la actualidad es un centro de interpretación del entorno y la historia de la ciudad, donde se muestran diferentes fotografías y vídeos que relatan la historia del Puente Nuevo. Algunos días, cuando el viento sopla con ferocidad bajo los arcos del puente, se producen fuertes silbidos y el viento eleva el agua del río, por lo que se suele decir coloquialmente que “llueve hacia arriba”.

Los Bandoleros de Ronda

Los Bandoleros de Ronda

Históricamente en Ronda en 1810 llegan las tropas francesas al mando de José Bonaparte que se hospeda en el hoy colegio de Santa Teresa. Aunque no sufrieron una gran oposición hay que destacar que más de 1400 rondeños se unieron a las tropas de Sevilla y Granada en su lucha contra los franceses que fueron derrotados en la batalla de Bailén haciendo que José Bonaparte abandonara Madrid y Napoleón tomara el mando de sus tropas, a partir de ese momento toda la resistencia se concentra en la serranía creando grupos guerrilleros que obligaron a los franceses a mantener un ejército en nuestra ciudad al mando del General Boussain, muerto por un tiro de un serrano a las afueras de Ronda.

La guerra mantenida con los franceses tuvo como consecuencia la destrucción de edificios como el Alcázar, los molinos, almazaras y cultivos, llevando a la población a una situación precaria de ahí la agrupación en la sierra de gentes y contrabandistas en ruta a Gibraltar hasta principios del siglo XX.

Podemos decir que es aquí, con la expulsión de los franceses de la Serranía, cuando comienza toda la historia de los bandoleros, guerrillas de hombres que antes asaltaban a los franceses de manera legal y que ahora sin recursos para poder subsistir y mantener a sus familias siguen asaltando pero de manera ilegal tratadas de forma malvada a veces y romántica y añorada otras tantas, pero sobre todo destacar el carácter liberal de los Rondeños siempre enfrentados a la disposición opresora y dictatorial, amantes de la naturaleza y la vida, unido a la pobreza y a las injusticias de la época y al derecho de proclamación; bandolero viene de bando, de proclamar bandos en su defensa o en su contra.

Hombres fuera de la ley condenados por delitos a veces insignificantes pero tratados todos con el mismo rasero cuya única opción para escapar de la condena de entonces, casi siempre la muerte, era refugiarse en el peculiar entorno de la serranía.

Más tarde las guerras comuneras durante el reinado de Carlos I no levantarían la situación, más bien las gentes armadas por el propio rey, encontraba una mejor manera de sobrevivir entre los riscos de las montañas aunque no tuvieran que comer.

Son muchas las leyendas relatadas sobre los bandoleros pudiendo hacer creer que sólo sean eso, pero existen documentos de la época que reafirman sus hazañas, su existencia, su carga política etc. Tenemos pro ejemplo los diarios de la época como “El Serrano” de 1846, “El Ramillete” de 1855 , “El Rondeño”, así como documentos de la recién creada Guardia Civil que jugó un papel decisivo en la lucha contra estos forajidos; quizás los bandoleros se vieran como no gente tan mala por el resto de los ciudadanos más humildes debido a que sólo intentaban sobrevivir, se tomaban la justicia por su mano, sólo asaltaban a aquellos que le sobraba, y los cuerpos de poder hacían mal uso a veces del mismo ,en fin para unos eran héroes y para otro simples forajidos. Tenemos vivencia de la lucha entre bandoleros y cuerpos de seguridad hasta el s. XX , además de la Guardia Civil se crearon otras formaciones como los Escopeteros voluntarios, Compañía de Escopeteros de Getares, etc.

Pero el bandolerismo se da en nuestra tierra mucho antes de que estuvieran los franceses en personajes tales como los bandidos Caracota y Materno en el s. I, en s. XVI Pedro Machuca, Omar Ibn Hafsum natural de Auta cerca de Ronda con su espíritu independentista por la opresión de la nobleza árabe entre los años 880 y 918, en 1577 la cuadrilla de Juan Esvila sembraban el temor , en 1805 el Mediopedo, Caparrota célebre en 1847, El Marroquí y El Conejo abatidos por la Guardia Civil en 1870, El Zamarra en 1851 conocido como el Terror de la serranía de Ronda, Vicente León y Antonio Rojas, El Joseito, el Cristo y el Ranga ya en 1905, el Macareno y Burro Cano, y una larga lista cuanta más represión, pobreza, injusticia y hambre más eran los bandoleros, hasta los últimos de la historia de Ronda Flores Arocha y Juan Mingolla Gallardo “Pasos Largos”.

El bandolero en la serranía también adquiría otros cometidos, iba muy unido en la mayoría de los casos al contrabando en su ruta hacia Gibraltar y a la afición del toreo, ejemplo de ello tenemos a José Mª el Tempranillo, Juan Caballero, el famoso Vivillo, y como no José Ulloa Navarro “Tragabuches”, uno de los componentes de los siete niños de Écija que luchaban contra las tropas francesas además de bandido, contrabandista y torero, cantaba y según dicen no del todo mal.

Hablemos un poco de estos singulares personajes al que se le han dedicado canciones, leyendas, poesías y sigue en boca de todo aquel que se acerca un poco a la historia de la Serranía.

Tragabuches

Nació en 1780 en Arcos de la Frontera, hacia 1800 fue banderillero en la cuadrilla de los Romero llegó a tomar la alternativa en la Plaza de toros de Salamanca en 1802. Se retiró pronto sin embargo del toreo. Vivía en Ronda con una bailarina llamada María “La Nena” que le ayudaba en la tarea del contrabando, se convirtió en hombre fuera de la ley a raíz de un altercado que relatan así: partía invitado por su antiguo compañero de cuadrilla , Panchón, a torear a Málaga un día de 1814 por el camino su yegua tropieza y derriba a “Tragabuches” dislocándose un brazo y por consiguiente sin poder torear; pensó como gitano que se trataba de una señal para no volver a torear, no era su destino, así que decidió regresar con su amada y dedicarse al bandolerismo. Cual fue su sorpresa que al llegar a su casa de Ronda se encontró a María con su amante el sacristán de la Iglesia de La Mayor llamado Pepe el Listillo, fue tal la ira que degolló al sacristán dentro de la tinaja donde le encontró escondido y a María la tiró por el balcón, seguidamente bajó a la calle le arregló las vestiduras y marchó hacia la sierra con los demás bandidos.

José María el Tempranillo

Uno de los bandoleros más famosos de la serranía, era natural de la provincia de Córdoba pero una disputa que le llevó a matar a un ciudadano que intentaba cortejar a su novia, hizo que escapara hacia el refugio natural que le ofrecía la sierra de Ronda. Se sabe que tenía a más de cincuenta bandoleros a sus órdenes que fue discípulo de Frasquito el de la Torre con cuya hermana se casaría. Cuentan como si de un héroe se tratara que cuando su mujer estaba de parto le tendieron una emboscada; para no infundir sospechas acudió solo al cortijo donde su mujer iba a dar a luz y allí le estaban esperando para darle muerte. El tiroteo era incesante se cuenta que José Mª en su caballo pudo llegar hasta donde estaba su mujer, que murió tras dar a luz, cogió al recién nacido metiéndolo en su faja, a su mujer la puso en la grupa de su caballo, y logró escapar disparando a dos manos y dando muerte a los que allí le asediaban.

Este bandolero recibió el indulto e incluso entró a formar parte como comandante del llamado Escuadrón de Seguridad, destinado a combatir a los malhechores. La muerte le llegó en 1833 de forma violenta a manos de otro bandido “El Barberillo” que siempre había mostrado cierta envidia por él.

Flores Arocha

Nació en 1887 en Igualeja cercana a Ronda, se dice que no tenía buena fama en su pueblo, que conseguía dinero robando ganado, que era un conquistador y no contaba con muchos amigos. Su vida se complica por el ansia de obtener una finca que su suegro no le quiso vender y si en cambio se la vende a un primo suyo llamado Salvador. Así en 1931 Flores Arocha va a replantear la compra a Salvador, éste acaba de llegar a la finca con su hija de dieciocho años, se enredan en una discusión tal que a Arocha se le dispara el arma no con tal intención y da muerte a la hija de Salvador, desde este momento Flores es un forajido perseguido por La Guardia Civil y huye a la sierra.

En 1932 vuelve a la finca en un acto casi demoníaco derriba la puerta y va matando a toda la familia, la mujer , los hijos y finalmente a Salvador, después de la matanza suelta a los cerdos para que terminen con las víctimas. Fue tal la crueldad que todo el país pedía justicia. Flores vuelve a la sierra con su familia hasta que en diciembre de 1934 la Guardia Civil sabe de su paradero y van a por él, fue un enfrentamiento largo y duro ya que tanto Flores como sus dos hijos que le acompañan ofrecen una fuerte resistencia y no pretenden rendirse.

En el tiroteo dan muerte a miembros de la Guardia Civil pero al final éstos logran cercarle y darle muerte. Así concluye la historia del penúltimo bandolero de la historia de Ronda al edad de 35 años.

Juan Mingolla Gallardo

Conocido como Pasos Largos el último bandolero de Ronda.

Nació en El Burgo en 1873, fue soldado en Cuba en 1895 cuando vuelve a su tierra medio enfermo y con el carácter cambiado, taciturno. Gran amante de su familia se queda solo, su hermano mayor a fallecido, su hermano menor se casa y se va del hogar familiar y su madre muere en 1901 lo que le hace una persona cada vez más huraña e introvertida dedicándose sobre todo a la caza furtiva y pasando la mayor parte del día en la sierra. Se aficiona al juego y el dinero que consigue lo pierde apostando se mete constantemente en peleas por lo mismo y recibe más de una paliza. Le ponen una denuncia por realizar actividades ilegales y para vengarse mata en 1916 a dos guardas de la finca El Chopo llamados los Tribuneros, padre e hijo. El asesinato fue con saña debido al odio y la ira que lo cegaba, este fue el inicio que marcó a Juan Mingolla.

Se refugia en la sierra a la que conoce como la palma de su mano las cuevas de Clavelito, Lifa y Sopalmillos se convierten en sus refugios y comienzan sus hazañas y leyendas. A veces dejaba a los guardias que asaltaba, volver a Ronda para que contaran lo sucedido e incluso les devolvía las armas mostrando su lado compasivo. Secuestró y pidió un rescate por el famoso Diego Villarejo dueño de Cuevas del Becerro del que obtiene 10000 reales; al ser un personaje importante llega a oídos de las más altas esferas del país por lo que su busca y captura se convierte en una tarea primordial.

Su afición al juego continúa y por más dinero que consiga más pierde así pues sigue extorsionando llegando incluso a amenazar y presionar al propio alcalde de Ronda Juan Peinado Vallejo.

En 1916 Pasos Largos es encontrado por la Guardia Civil. Su escondite es revelado por la mujer de un cabrero en busca de la recompensa que por él se ofrecía, se combate entre disparos y Juan consigue escapar herido y cae por un barranco donde permanece inconsciente y malherido, la Guardia Civil le ha perdido. Cuando despierta decide que lo mejor es ir a Ronda se presenta en el Café Sibajas en la calle la Bola, donde jugaba a menudo, y cuentan que cuando los guardias iban a detenerle la gente que allí estaba lo vitorearon y arroparon. Pasos Largos es condenado a cadena perpetua y cumple condena en el Penal de Figueras afectado del pulmón hasta 1932 año en el que le otorgan el indulto. Cuando vuelve a Ronda es Diego Villarejo aquel que secuestró el que le ofrece trabajo como guarda en una de sus fincas, el trabajo le dura poco ya que la libertad en la sierra es lo que más ansia, así pues vuelve a sus andadas de bandido sin armas y cometiendo pequeños asaltos, hasta que roba una escopeta en el cortijo de Liza, ahora ya se siente completo: la sierra, su arma y la cruz patriarcal colgándole del cuello. Es considerado aún más peligroso y han de capturarlo vivo muerto.

Es en marzo de 1934 cuando la vida de PasosLargos llega a su fin, los informes recibidos por La Guardia Civil dicen que el bandido se encuentra en la cueva de Solpalmillo en sierra Blanquilla en la sierra de las Nieves, allá van a por él las fuerzas del cuerpo unidas procedentes de Arriate, Igualeja, Serrato, El Burgo, y Cuevas del Becerro. Le sorprenden y le invitan a que se rinda o sino le matarán a lo que él responde:”Pos máteme” y comienza a disparar contra los guardias. Se intuye que dada su naturaleza y raza prefería morir en la sierra su hábitat natural que entre los muros de una prisión

Historia del Teatro Romano de Ronda

Acinipo o más correctamente Acinippo es un yacimiento arqueológico ubicado en la Serranía de Ronda en el término municipal de Ronda, a 20 kilómetros de Ronda, en la provincia de Málaga, en Andalucía, España.

Localizado a 999 metros sobre el nivel del mar, ocupa una posición estratégica sobre una elevación del terreno de carácter calizo de origen terciario con tierras de gran fertilidad agrícola.

Ocupada desde el Neolítico, Acinipo ofrece muestras pertenecientes a la Edad del Cobre y a la del Bronce como han puesto de manifiesto una serie de cabañas circulares protohistóricas localizadas en las últimas excavaciones realizadas en la ciudad. A pesar de ello el momento de mayor esplendor de la ciudad de Acinipo es sin duda la etapa romana sobre todo desde finales del siglo I d. C., como puede deducirse de las grandes construcciones que en ella se encontraban.

Su nombre aparece por primera vez como Acinippo en textos de Ptolomeo y Plinio el Viejo, así como en monedas, en una inscripción y en el concilio de Iliberri. También fue estudiado por eruditos del siglo XVI, como Lorenzo de Padilla, si bien sería en el siglo XVII cuando Fariña del Corral identifique en 1650 al teatro existente como romano. Ha sido conocida desde antiguo como Ronda la Vieja al considerarse como antiguo asentamiento de esta ciudad; la realidad es que ambas ciudades, Acinipo y Arunda, coexistieron en el tiempo.

La ciudad decae a lo largo del siglo III; en el siglo IV este núcleo urbano pierde su importancia en la zona, pasando la hegemonía en el territorio más cercano a Arunda, la actual Ronda. Según las últimas investigaciones y el hallazgo en el yacimiento de restos cerámicos la ciudad pudo quedar deshabitada no antes del siglo VII.

El topónimo Acinippo se compone de un primer elemento Acini y otro ippo, que significaba ‘ciudad’ en la lengua tartesia. Acini probablemente designaba a los habitantes del picacho, por lo que su significado originario habría sido la ‘ciudad de los habitantes del picacho’.1​ Sin embargo, la presencia de un racimo de uvas en monedas de Acinipo permite suponer que los romanos interpretaron acini en latín como ‘granos de uva’, de la misma manera que asociaron el nombre de Osuna (Urso) con el oso (ursus) que aparece en sus monedas.

Historia de los Baños Árabes de Ronda

Obra nazarí del s. XIII. Se hallan en la zona de la antigua judería de la población malagueña de Ronda, junto a la confluencia del río Guadalevín y el arroyo Culebras, el cual suministraba el agua a través de un sistema de noria, conservado en la actualidad. Este recinto termal de época musulmana es considerado por los expertos como la estancia de estas características mejor conservada de la Península Ibérica. Pertenecen a la época de ocupación musulmana al igual que las murallas y restos de la Alcazaba.

Los Baños Árabes de Ronda se estructuran en tres zonas fundamentales, siguiendo el modelo romano: salas de baño frío, templado y caliente. Hasta la actualidad ha llegado prácticamente en su integridad el sistema hidráulico de los mismos.

Antes de entrar en la medina, la purificación de los cuerpos ayudaba a la limpieza del alma; acto obligatorio, salvoconducto imprescindible y protector de enfermedades transmisibles y de ideas inconfesables, los baños centran el acceso a la ciudad. Y es que según las costumbres de la época, los visitantes debían purificarse antes de entrar a la ciudad. Por este motivo, los Baños Árabes de Ronda estaban emplazados también, junto a la puerta de la Puente, junto al Puente de las Curtidurías.

Al acceder al edificio se desciende por una escalera que llega al vestíbulo de ingreso, donde el personal que acude al hamman se desviste y descansa antes de pasar a las salas del baño.

La sala central es la más grande y consta de tres cuerpos, separados mediante cuatro pares de arcos de herradura sobre columnas de ladrillo y piedra, que sostienen bóvedas de cañón (semiesféricas) con bellos tragaluces en forma de estrella cerrados con cristales. La sala contaba con un pilón en el centro hacía de recepción, mientras que unas tarimas de madera cubiertas por esteras y cojines eran utilizadas como vestuarios. El edificio está cercado con un muro de arcos ciegos, que forman el acueducto, y tiene una torre al fondo con una caja de noria. Del mismo modo conserva el área de calderas donde se calentaba el agua.

Junto a la sala central, en la parte más interna de los Baños, está situada la sala caliente. Junto a esta se encuentra la leñera. En esta zona de servicio se encuentra el horno, donde se producía el fuego para calentar el baño, mediante aire caliente que circulaba por medio de unas conducciones subterráneas llamadas hipocaustos.

En la actualidad, un centro de interpretación muestra los orígenes de estas antiguas instalaciones. Una proyección en tres dimensiones transporta a los visitantes a los años de ocupación musulmana, cuando Ronda estaba rodeada de fuertes murallas protectoras.

Historia del Tranvía de Sierra Nevada

La historia del Tranvía de Sierra Nevada y Hotel del Duque de los mayores problemas para acceder a Sierra Nevada a principios del siglo XX eran las comunicaciones. Ya a principios de 1906 el Director General de la compañía de tranvías de Granada, Nicolás Escoriaza, encargó el proyecto de construcción de un ferrocarril a la Sierra al ingeniero Strub, quien lo presentó en Granada en los últimos días de agosto de 1906. La vía proyectada tenía 35 kilómetros, arrancaba de Granada y terminaba en el pico del Mulhacén. Sería ordinaria hasta el kilómetro 28 y de ahí hasta el 33 de cremallera con una pendiente que alcanzaba el 14 por ciento; seguiría después kilómetro y medio de línea funicular con pendiente del 18 al 60 por ciento y al acabar el funicular se convertiría en ascensor de medio kilómetro, desde el pie a la cima del Mulhacén. En definitiva, el tranvía ordinario recorrería el cauce del río Genil hasta las minas de la Estrella; en el Val de Casillas se convertiría en funicular hasta la Laguna del Mulhacén y desde allí al cerro se iría en ascensor.

Cuando Escoriaza presentó el proyecto, las autoridades granadinas y los medios de comunicación se sintieron entusiasmados. El proyecto venía avalado por una compañía de tranvías y lo había realizado un ingeniero inglés por lo que no debía haber reparos en su construcción. Sin embargo no se llevó a cabo.

No fue el único proyecto para conectar Granada con Sierra Nevada. En 1910 se debió elaborar otro por encargo de Isabel de Pineda, viuda de Emilio Aragón, que seguiría el Camino de los Neveros hasta el Purche y de ahí al Dornajo para atravesar los barrancos de San Juan y del Guarnón y acercarse a la Laguna Larga.

Por esas mismas fechas, el Duque de San Pedro encargó otro proyecto al ingeniero José Morell. Según éste el tranvía partiría de las Vistillas, cerca del hotel Alhambra Palace, propiedad delDuque. Tendría 14 kilómetros de vía ordinaria, 17 de cremallera, 6 de funicular y un corto trecho de ascenso hasta el pico del Veleta. Costaría 16 millones de pesetas e incluía un hotel en la Sierra.

Un proyecto más surge en 1914 de la mano del financiero e ingeniero belga Luis Gustavo Berg, que trató de unir Granada y Almería por ferrocarril, pasando por Güéjar Sierra y atravesando con un gran túnel Sierra Nevada. Más adelante se prolongaría entre Granada y Jaén, convirtiéndose en el núcleo de comunicaciones más importante de Andalucía Oriental.  En su tramo Granada-Almería, la línea pasaría por Cenes, Pinos Genil, Güéjar Sierra y, Genil arriba, llegaría hasta la Estrella, desde donde se abriría un gran túnel de 9,5 kilómetros que pasaría bajo el Veleta y saldría a la luz junto a Capileira. Tardaría en construirse cinco años y costaría 76,8 millones de pesetas.

Ninguno de estos proyectos pasó de la imaginación hasta que en 1921 una sociedad anónima del Duque de San Pedro de Galatino ejerció el protagonismo principal.

En Agosto de 1919 expone su idea. El tranvía a Sierra Nevada se desarrollaría en tres tramos con un total de 20,5 kilómetros: Granada-Pinos, Pinos-Güéjar y Güéjar-Charcón. El Ayuntamiento de Güéjar Sierra ofrece los terrenos necesarios y le nombre hijo adoptivo. El 5 de noviembre se constituye la sociedad “Tranvía-Ferrocarril de Granada a Sierra Nevada”. Un año después, a principios de 1921, comenzaron las obras.

Tras más de cuatro años de trabajos, el 21 de febrero de 1925 a las diez y media de la mañana se inauguró el primer tramo del tranvía, desde Granada hasta Canales. Cinco meses después el tranvía llegaba a la estación de Güéjar Sierra, alcanzando los 1.500 metros de altitud y atravesando 14 túneles y 21 puentes. En 1928 el tranvía llega  a la estación de Maitena, desde donde se subía al Hotel del Duque en coches de caballos.

Nunca se pudo concluir el proyecto inicial (continuación del tranvía hasta el Charcón y construcción de un teleférico). El tranvía nunca fue rentable y la compañía fue incautada por el Estado en julio de 1931. Poco antes los trabajadores se habían declarado en huelga y la empresa los había despedido a todos, procediendo después a cesar su actividad. Ya propiedad del Estado y tras tres semanas sin servicio, el tranvía volvió a funcionar el 3 de agosto de 1931.

En el renacimiento de la actividad montañera que se produce al terminar la guerra civil, resultan de especial interés las obras relacionadas con el tranvía de Sierra Nevada. Se sustituyeron los raíles, se modificó el trazado en algunos tramos, se ensancharon túneles, se mejoraron las estaciones y las instalaciones eléctricas, telefónicas y de material móvil.

En 1941, con motivo de la adquisición del Estado de 16.000 hectáreas de las Dehesas de San Juan y del Calvario para su reforestación, se estudió la prolongación de la línea para permitir la explotación de los recursos minerales y mejorar la comunicación de los municipios de Dúdar y Quéntar. De aquella repoblación surgieron los refugios del Vadillo y de Papeles.

En 1942 el ingeniero José Pérez Pozuelo proyecta la prolongación de la línea hasta las minas de la Estrella, desde donde se construiría un teleférico para conectar con la zona de los albergues, a 2500 metros de altitud. Contaría con tres estaciones intermedias en las qe se construirían albergues para turistas y deportistas.  La construcción de la línea desde Maitena hasta el Barranco de San Juan, con estación intermedia en el Charcón, se inició en 1944 y se inauguró en 1947, no así la prolongación hasta la Estrella ni el teleférico,  a pesar de que fue aprobado por el Pleno de las Cortes el 11 de diciembre de 1.951.

El tranvía de Sierra Nevada fue un formidable procedimiento romántico de penetración en la Sierra y en sus vagones llevaron y trajeron sus ilusiones los montañeros granadinos durante casi cincuenta años. En 1.973, ante la inminente construcción del embalse de Canales, la compañía explotadora elevó al Gobierno la propuesta de cierre. El pantano inundaría más de cinco kilómetros de trazado. El último viaje se realizó el 19 de enero de 1974.

Parte del material fue vendido como chatarra y otra parte permaneció durante años en las viejas cocheras del Paseo de la Bomba; las vías y el tendido eléctrico fueron desmantelados; las estaciones, aún en pie, fueron abandonadas. La plataforma por donde discurrían las vías sirvió para ensanchar la carretera de la Sierra y, desde Maitena, para construir un estrecho camino que aún hoy permite llegar en coche hasta el Barranco de San Juan.

Hoy se puede disfrutar  del sendero del tranvía de Sierra Nevada, convertido en una ruta senderista abrigada por campos de castaños y el discurrir del río Genil con sus frías aguas procedentes del deshielo de la Sierra. Es una de las dos rutas de Vía Verde de Granada, habilitada para senderismo accesible.

Los tresmiles de Sierra Nevada

En apenas 16 kilómetros de longitud, el macizo nevadense cobija más de veinte montañas de más de 3000 metros, entre ellos el Mulhacén (3479 m), la cumbre más alta de la Península Ibérica. El carácter bravo y afilado de sus crestas por un lado, y la suavidad de sus lomas por otro, favorece la existencia de puntas, torres y elevaciones sobre cuya categoría cimera aún no hay acuerdo.

El plegamiento que hace 20 millones de años originó Sierra Nevada hizo un buen trabajo. El resultado fue un macizo erizado de picos y crestas por encima de los 3000 metros.

Rescate Avión Jerez del Marquesado

El 8 de marzo de 1960, un avión militar norteamericano tuvo que aterrizar de emergencia junto al Picón de Jérez del Marquesado, a 2.600 metros de altitud. El piloto y otro ocupante se presentaron en el pueblo y se hicieron entender doblando una hoja de periódico con forma de avión. Lo estrellaron y entonces las ‘fuerzas vivas’ del pueblo entendieron lo que había ocurrido. Dio comienzo entonces un rescate histórico que cambió la historia de Jérez del Marquesado y que nadie por allí ha olvidado 50 años después.

Antonio Lorente y Manuel Porcel fueron dos de los que se lanzaron a la montaña a pesar de la tormenta que azotaba Sierra Nevada. Lucharon durante horas contra la oscuridad y la ventisca, pero conocían la montaña palmo a palmo: «Recuerdo haberlo pasado mal, a veces nos quedábamos enterrados hasta el cuello en nieve y nos teníamos que sacar unos a otros», dice Antonio. Encontraron el avión semienterrado en la nieve en la Piedra del Lobo, justo bajo el Picón. «Cuando entramos, la escena era un poco dantesca. No estaban heridos de gravedad, pero daban alaridos de dolor».

Seis hombres llegaron al aparato y se dividieron, de forma que tres se quedaron a pasar la noche con los heridos y los otros bajaron al pueblo para indicar la posición del avión. Al hacerse de día, bajaron a los once marines que estaban en mejores condiciones y llegaron hasta el ‘Posterillo’, donde había algunos vehículos que los transportaron al pueblo. Pero aún quedaba una docena de hombres en el avión a los que había que atender. Decenas de personas subieron entonces a la sierra para seguir con el rescate, que se extendió durante varios días, hasta que los 24 ocupantes del avión quedaron a salvo.

Hasta el pueblo llegaron aquellos días las máximas autoridades de Granada, del Ejército y hasta del Ejército norteamericano, que como muestra de gratitud donó el avión al pueblo de Jérez, que se encargó de bajarlo pieza a pieza ya en verano. El embajador americano también visitó el pueblo, para lo que los vecinos engalanaron los balcones al estilo de la película ‘Bienvenido Míster Marshall’. Después de aquello, los americanos quisieron mantener el contacto con los vecinos y enviaron víveres durante años. Mañana, cuando se cumplen 50 años del accidente, celebrarán una vez más la valentía de las gentes de Jérez que les salvaron la vida.