Historia del Teatro Romano de Ronda

Acinipo o más correctamente Acinippo es un yacimiento arqueológico ubicado en la Serranía de Ronda en el término municipal de Ronda, a 20 kilómetros de Ronda, en la provincia de Málaga, en Andalucía, España.

Localizado a 999 metros sobre el nivel del mar, ocupa una posición estratégica sobre una elevación del terreno de carácter calizo de origen terciario con tierras de gran fertilidad agrícola.

Ocupada desde el Neolítico, Acinipo ofrece muestras pertenecientes a la Edad del Cobre y a la del Bronce como han puesto de manifiesto una serie de cabañas circulares protohistóricas localizadas en las últimas excavaciones realizadas en la ciudad. A pesar de ello el momento de mayor esplendor de la ciudad de Acinipo es sin duda la etapa romana sobre todo desde finales del siglo I d. C., como puede deducirse de las grandes construcciones que en ella se encontraban.

Su nombre aparece por primera vez como Acinippo en textos de Ptolomeo y Plinio el Viejo, así como en monedas, en una inscripción y en el concilio de Iliberri. También fue estudiado por eruditos del siglo XVI, como Lorenzo de Padilla, si bien sería en el siglo XVII cuando Fariña del Corral identifique en 1650 al teatro existente como romano. Ha sido conocida desde antiguo como Ronda la Vieja al considerarse como antiguo asentamiento de esta ciudad; la realidad es que ambas ciudades, Acinipo y Arunda, coexistieron en el tiempo.

La ciudad decae a lo largo del siglo III; en el siglo IV este núcleo urbano pierde su importancia en la zona, pasando la hegemonía en el territorio más cercano a Arunda, la actual Ronda. Según las últimas investigaciones y el hallazgo en el yacimiento de restos cerámicos la ciudad pudo quedar deshabitada no antes del siglo VII.

El topónimo Acinippo se compone de un primer elemento Acini y otro ippo, que significaba ‘ciudad’ en la lengua tartesia. Acini probablemente designaba a los habitantes del picacho, por lo que su significado originario habría sido la ‘ciudad de los habitantes del picacho’.1​ Sin embargo, la presencia de un racimo de uvas en monedas de Acinipo permite suponer que los romanos interpretaron acini en latín como ‘granos de uva’, de la misma manera que asociaron el nombre de Osuna (Urso) con el oso (ursus) que aparece en sus monedas.

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