Historia del Puente Nuevo de Ronda

El Puente Nuevo de Ronda es un símbolo universal de una de las ciudades con más visitantes de toda Andalucía, Málaga. Es una joya de la ingeniería que costó mucho esfuerzo levantar y, a su vez, permitió la expansión del municipio de forma natural, partido en dos por el río Guadalevín. Esta construcción permitió crecer a la población en dirección a la dehesa del Mercadillo, la actual plaza de España.

Dibujo imaginario del primer Puente Nuevo de Ronda. William Jacob 1809

La proyección del puente se remonta al año 1542, pero no fue hasta 1735 cuando se inicia la construcción del primer puente. Se consiguió levantar una estructura de 100 metros de altitud y 35 metros de diámetro, realizada en un solo arco. Sin embargo, la mala ejecución del proyecto, el mal cerramiento del arco y la falta de apoyos contribuyó a que la estructura terminase derrumbándose seis años después de su construcción.


Arriba, proyecto de Manuel Godoy de 1780. A la Izquierda, proyecto de Domingo Loys Monteagudo (1777). Junto a estas líneas, perspectiva del Puente Nuevo en 1785.

En el derrumbamiento murieron cincuenta personas, y cientos de toneladas de piedra terminaron en el fondo del barranco. Este terrible accidente propició el diseño del actual puente que, hoy en día, todos conocemos. La construcción de un puente de esta magnitud en la primera mitad del siglo XVIII suponía un auténtico hito en la historia de los puentes, superando a la totalidad de estructuras de este tipo que se habían construido en el planeta, exceptuando aquellos realizados por el antiguo Imperio Romano.

Sin embargo, y a pesar de este trágico suceso, en la actualidad podemos disfrutar de la joya arquitectónica y monumental que es el Arco de Felipe V. Con el fin de permitir la circulación se eliminó el trozo de muralla que la impedía y se construyó una rampa y el Arco ya mencionado, tratando de mejorar los accesos a la ciudad, pero la fuerte pendiente no era la más indicada, sobre todo por la dificultad añadida para el paso de carruajes.

Arco de Felipe V

Reanudación en 1759

Tal y como expone el historiador Faustino Peralta y como confirman los documentos conservados en la Biblioteca Virtual de la Serranía de Ronda gracias a la investigación de Aurora Melgar, las obras del Puente Nuevo se reanudaron en el año 1759. En un estudio realizado por Rosario Camacho y Aurora Miró, titulado “Antecedentes del Puente Nuevo de Ronda”, podemos contemplar los distintos proyectos que se barajaron para llevar a cabo la construcción del puente.

La financiación supuso algunos problemas, llegando a contar con aportaciones económicas de distintos pueblos: 15.000 reales de la Real Maestranza e, incluso, transacciones que se realizaron en la Feria de Mayo. El trazado de los planos corrió a cuenta de José Martín de Aldehuela, llegando a dirigir la construcción del arco principal y de la calzada superior que, desde el 4 de noviembre de 1787, abrió el puente al tráfico y, en la actualidad, es pisada por cientos y cientos de visitantes de la emblemática obra. El puente fue finalmente inaugurado en el mes de mayo de 1793.

Está realizado en sillería de piedra, presentando un arco central de medio punto que se apoya sobre otro más pequeño, bajo el cual transcurre el curso del río Guadalevín. En la parte superior encontramos las dependencias del puente que sirvieron de prisión y, a ambos lados, se abren otros dos arcos de medio punto que sostienen la parte de la estructura que soporta la calle.


Un siglo de la tragedia

Además, la historia del Puente Nuevo de Ronda escribió una de sus páginas más negras en 1917, cuando un desprendimiento de rocas en la garganta, en plena noche, sobre las cuatro de la madrugada, sepultó literalmente a un total de 15 personas, diez de una misma familia, que se encontraban durmiendo en los molinos que en el fondo de la Tajo se situaban para aprovechar la fuerza de la corriente del río Guadalevín.


Curiosidades del puente nuevo de ROnda

Las mejores vistas que podemos observar del Puente Nuevo se localizan al final de un pequeño camino que discurre desde la plaza de María Auxiliadora. El anhelo de construir un puente que salvarguardara el acantilado que cruzaba el Tajo siempre existió, primero de la mano de los árabes y después de los cristianos. Tras la conquista cristiana en 1485, la vida en la villa se desarrolló con gran rapidez, por lo que el gran aumento de población demandaba la construcción de un nuevo puente. El intento de construir el puente en el siglo XVI fue fallido, puesto que la dificultad técnica que presentaba era enorme. Finalmente, su construcción entre 1759 y 1793, más de tres décadas, fue de una gran pericia y supone una obra maestra de la ingeniería. A pesar de sus enormes dimensiones, el puente se mimetiza a la perfección con el elemento natural de la roca, ya que el color se diluye con las paredes del acantilado. Esto se debe a que el material que se utilizó fue el extraído del fondo de la garganta del río tras el primer derrumbamiento.

A José Martín de Aldehuela, el enigmático arquitecto del puente, se le atribuye también la construcción de la Plaza de toros de Ronda, aunque no es un dato que esté confirmado. Llegó a Málaga por el requerimiento del obispo Molina Larios para construir los cimientos de la catedral de Málaga, ya que el arquitecto había trabajado con gran destreza en la catedral de Cuenca con anterioridad. Sin embargo, muchas son las leyendas que circulan sobre este puente y, una de ellas, dice que Martín de Aldehuela se suicidó en el Puente Nuevo por no poder concebir, con posterioridad, un puente mejor que ese. Sus restos se encuentran sepultados bajo la plaza del convento de San Pedro de Alcántara, en Málaga.

Sobre el arco principal del Puente Nuevo hay una ventana de pequeñas dimensiones que, como ya apuntábamos con anterioridad, es una estancia oculta que sirvió como cárcel y, posteriormente, se convirtió en un mesón, transformándose aquello que fue considerado condena en un privilegio. En la actualidad es un centro de interpretación del entorno y la historia de la ciudad, donde se muestran diferentes fotografías y vídeos que relatan la historia del Puente Nuevo. Algunos días, cuando el viento sopla con ferocidad bajo los arcos del puente, se producen fuertes silbidos y el viento eleva el agua del río, por lo que se suele decir coloquialmente que “llueve hacia arriba”.

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