PARQUE NACIONAL Y NATURAL DE SIERRA NEVADA

El Espacio Natural Sierra Nevada, integrado por el Parque Nacional y Parque Natural del mismo nombre, impresiona por ser un extenso macizo montañoso con un relieve compacto y por tener la cima más alta de la Península Ibérica, el Mulhacén con 3.479 metros. Integrado en la cordillera Penibética se extiende desde el sudeste de Granada hasta el extremo occidental de Almería. Debido a su gran variedad paisajística y a poseer unos valores naturales exclusivos ha obtenido diversas figuras de protección. Además de ser parque natural y parque nacional, está reconocido internacionalmente como Reserva de la Biosfera.

La climatología y la diferencia de altitudes han posibilitado que en su interior crezca un gran número de plantas, especialmente adaptadas a las difíciles condiciones. En la alta montaña, como en el Veleta o en el Tajo de los Machos, al refugio de roquedos y entre las grietas naturales de la roca, se puede disfrutar de la identificación de especies exclusivas como la violeta de Sierra Nevada o la estrella de las nieves. A esta altitud también se localizan hermosos valles de origen glaciar como el de Siete Lagunas. A media altitud dominan el paisaje los bosques de hoja caduca compuesto por robles melojos, arces, cerezos silvestres y castaños. Estos bosques cambian la fisonomía del paisaje a lo largo de las estaciones; durante el otoño comienzan a perder las hojas y son los colores ocres los que predominan; sin embargo, con la llegada de la primavera y el resurgir de los nuevos brotes, se instalan los verdes intensos. Ya en los pisos más bajos se encuentran encinares como los Montenegro y, por último, el bosque de ribera que acompaña el cauce de los ríos.

Esta variedad vegetal y climática determina una gran riqueza fáunica. En la alta montaña se contempla el vuelo del acentor alpino, los roqueros solitarios o las chovas piquirrojas. Permaneciendo en silencio, entre las sombras del bosque de ribera, es posible que aparezcan el mirlo acuático, la oropéndola o el llamativo martín pescador. La majestuosa águila real, en cualquier momento, también puede surcar estos cielos.

Al abrigo de la masa boscosa y del espeso matorral vive una amplia comunidad de mamíferos como el jabalí, el zorro, el tejón o la jineta. De entre todos ellos, sin duda, es la cabra montés, muy extendida por estas cordilleras, la que se puede contemplar desde el Valle del río Dílar o del barranco del Poqueira ascendiendo por las laderas y en lo alto de los roquedos. La comunidad de invertebrados también es representativa; existen muchas especies que son exclusivas de este entorno, entre ellas, más de veinte especies de mariposas y más de treinta de escarabajos.

Tartessos, fenicios, griegos, cartagineses y romanos poblaron estos entornos, pero sin duda, fueron los árabes los que dejaron un importante legado, que aún perdura en la arquitectura y los sistemas de regadío, como las acequias. Respecto a la arquitectura, son llamativos los pueblos de la Alpujarra, caracterizados por sus casas blancas situadas en las laderas de las montañas, ventanas de pequeño tamaño, tejados planos, esbeltas chimeneas y porches denominados tinaos que cubren de lado a lado la calzada.

Muy importante es la industria turística que se ha desarrollado en torno a esta zona. Los aficionados al esquí, el montañismo, la pesca o el senderismo encuentran aquí un adecuado lugar de ocio donde disfrutar en vacaciones.

DATOS PARQUE NACIONAL


  • Superficie:
    • Superficie total: 85.883 ha.
    • Zona periférica de protección: 86.355 ha.
    • Área de influencia socioeconómica: 266.690,91 ha.
  • Provincia: Granada y Almería.
  • Comunidad Autónoma: Andalucía.
  • Coordenadas localización (Latitud, Longitud):
    • 37° 12′ 40” N, 3° 32′ 51” O
    • 36° 56′ 26” N, 2° 39′ 50” O

Desde el 1 de julio de 2006, la gestión del Parque Nacional de Sierra Nevada corresponde en exclusiva a la Comunidad Autónoma de Andalucía

REAL DECRETO 712/2006, de 9 de junio, de 9 de junio, por el que se amplían las funciones y servicios de la Administración del Estado traspasados a la Comunidad Autónoma de Andalucía, en materia de Conservación de la Naturaleza (Parques Nacionales de Doñana y Sierra Nevada).

  • Reconocimientos internacionales:
    • Red Natura 2000
    • Reserva de la Biosfera (1986)
    • Carta Europea de Turismo Sostenible (2004)
    • Lista Verde de Áreas Protegidas UICN (2014)
    • Reserva Natural Fluvial

HISTORIA DEL PARQUE NACIONAL


Sierra Nevada, un espacio de alto valor ecológico y cultural

La “Sierra del Sol”, como la denominaban en la Edad Media, alberga un rico patrimonio cultural e histórico en el que se solapan y enriquecen legados tartesos, romanos y visigodos, singularmente en la vertiente alpujarreña. Lo más significativo del período musulmán son las sofisticadas técnicas de regadío, cuyas acequias y regatos surcan las laderas recogiendo agua del deshielo y la escorrentía para ser aprovechada en usos y actividades tradicionales. Sierra Nevada es en sí un elemento de identidad cultural para las gentes de estas tierras, cuyo interés viene a ser refrendado ahora por el legislador al declarar su conservación de interés general para la Nación.

Sierra Nevada: Reserva de la Biosfera

En el ámbito internacional, la red mundial de Reservas de la Biosfera hace referencia a zonas ecológicas representativas de las distintas regiones biogeográficas que constituyen espacios de gran diversidad biológica, con características naturales de gran interés científico o que representan ejemplo de paisajes en los que la interacción hombre-naturaleza es modélica. Son espacios de alto interés para su conservación, que se configurarán como áreas piloto para el ensayo de fórmulas de gestión dirigidas a la conservación y desarrollo sostenible de los recursos, y cuyos resultados sean extrapolables a otras regiones más extensas. Por todo ello, el programa MaB (Man and the Biosphere) de la UNESCO se constituye en un nuevo ámbito de investigación en las relaciones entre los sistemas ecológicos y el hombre.

El concepto de “Reservas de la Biosfera” se concibió a mediados de la década de los 70, aunque no se plasmó como conjunto de orientaciones concretas hasta el Congreso Internacional de Reservas de la Biosfera, celebrado en la ciudad de Minsk (Bielorrusia) en 1983. De esta reunión emanó un Plan de Acción que contenía directrices, recomendaciones y una serie de medidas a poner en práctica en estos espacios.

Posteriormente, en la Cumbre de Río se planteó la necesidad de revisar y actualizar nuevos documentos de trabajo para la Red Internacional de Reservas de la Biosfera.

En el marco de una reunión internacional de expertos sobre las Reservas de la Biosfera, celebrada en Sevilla, en 1995, se elaboró un nuevo documento que adecuaba el concepto de Reserva a las actuales condiciones ambientales y sociales.

Básicamente, las Reservas han de cumplir tres funciones:

  • La conservación de la diversidad biológica, los recursos genéticos y los ecosistemas.
  • El desarrollo sostenido de los recursos de la región, en estrecha colaboración con la población local.
  • Su integración en una Red Internacional como base para la investigación, la enseñanza y la vigilancia del medio ambiente.

Existen más de trescientas Reservas de la Biosfera en todo el mundo. En 1977 la UNESCO declaró las dos primeras Reservas de la Biosfera españolas: Grazalema y Ordesa-Viñamala. En 1978 se añadieron Doñana y el Montseny. Sierra Nevada fue la décima, en 1986. En la actualidad, las Reservas de la Biosfera en nuestro país son 40.

Sierra Nevada, Parque Natural

El macizo de Sierra Nevada fue declarada Parque Natural por el Parlamento de Andalucía en 1989 debido a las singularidades de su flora, fauna, geomorfología y paisaje. Posteriormente, el Parlamento Autonómico propuso su declaración como Parque Nacional.

Como Parque Natural, Sierra Nevada ocupaba una amplia superficie de las provincias de Granada y Almería (169.239 ha) e incluía más de 60 municipios de las comarcas naturales del Marquesado del Zenete, el Valle de Lecrín, la Sierra Nevada poniente, la cuenca del Río Nacimiento y la Alpujarra. Esta última era la de mayor extensión.

Sierra Nevada: Parque Nacional

El Parque Nacional de Sierra Nevada viene a sumarse a la Red de Parques Nacionales (Ley 3/99, de 11 de enero de 1999), alcanzándose la cifra de 12 parques.

Con ello, Sierra Nevada incorpora a la Red de Parques Nacionales los ecosistemas de alta montaña mediterránea, que hasta el momento no estaban representados.

La declaración del Parque Nacional de Sierra Nevada es, por tanto, la primera que se produce por las Cortes Generales tras la modificación de la Ley 4/89, de Conservación de los Espacios Naturales y de la Flora y Fauna Silvestre, por la Ley 41/97.

Declarar Parque Nacional a Sierra Nevada ha tenido por objeto:

  • Proteger la integridad de sus ecosistemas, que constituyen una extraordinaria representación de los sistemas mediterráneos de montaña y alta montaña. Asegurar la conservación y la recuperación, en su caso, de los hábitats y las especies.
  • Contribuir a la protección, el fomento y la difusión de sus valores culturales. Promover el desarrollo sostenible de las poblaciones cuyo territorio esté, en todo o en parte, dentro del Parque Nacional.
  • Aportar al patrimonio común una muestra representativa de los ecosistemas de la alta montaña mediterránea, incorporando el Parque Nacional de Sierra Nevada a los programas nacionales e internacionales de conservación de la biodiversidad.

VALORES NATURALES


Más de 2.100 especies catalogadas de las cerca de 8.000 de flora vascular existentes en la Península Ibérica. Entre la fauna se cuentan anfibios, reptiles, mamíferos , aves y una rica entomofauna (80 endemismos exclusivos). 

MEDIO NATURAL


Las Cordilleras Béticas constituyen una serie de alineaciones montañosas que se extienden por todo el sureste español, desde la provincia de Murcia hasta el estrecho de Gibraltar. Sus límites están comprendidos entre la Depresión del Guadalquivir al norte, y el mar Mediterráneo al sur y al este.

El Parque Nacional de Sierra Nevada, con 86.208 ha de extensión, constituye una unidad geográfica claramente diferenciada, situada al sureste de la ciudad de Granada, comprendiendo también el extremo occidental de la provincia de Almería.

En él se incluyen 15 municipios de la provincia de Almería y 29 de la de Granada.

El origen de Sierra Nevada

Como consecuencia de la orogenia alpina en el Terciario se levanta este macizo montañoso. Desde entonces, no ha parado de elevarse hasta alcanzar las máximas cumbres peninsulares. Pero la actual morfología es también fruto de los episodios glaciares de finales del Cuaternario. En la zona de cumbres se conserva un relieve glaciar único, modelado por las glaciaciones cuaternarias en el macizo de alta montaña más meridional del continente europeo.

15 cumbres superan los 3.000 m de altitud

El relieve de Sierra Nevada es de formas suaves y cimas alomadas , aunque en sectores localizados del macizo, como por ejemplo en la cabecera del Genil, pueden llegar a ser abrupto y escarpado. Aquí se localizan los mayores picos de la Península, el Mulhacén (3.482 m) y el Veleta (3.392 m). Su relieve tiene además un extraordinario interés geomorfológico debido a las formas de modelado glacial y periglacial existentes y a la, aún activa, dinámica periglacial que sigue actuando a partir de los 2.500-2.600 m

Toda la zona de cumbres muestra las huellas de la erosión glaciar, con valles en forma de U, circos coronados por sierras abruptas y lagunas que ocupan las depresiones. Las formas glaciares que aparecen en Sierra Nevada son muy variadas. Los circos glaciares son relativamente abundantes, encontrándose los más evolucionados en las zonas de altas cumbres y los incipientes en zonas más bajas.

Un núcleo de materiales paleozoicos

Geológicamente aparecen tres zonas de disposición concéntrica:

  • El núcleo central de Sierra Nevada, donde emergen las cumbres más elevadas del macizo, formado por rocas metamórficas (esquistos, pizarras). Esta zona es conocida como la “lastra”.
  • Rodeando a esta área se dispone una orla interna de terrenos triásicos, constituida por pizarras, mármoles, serpentinas, gneises y filitas arcillosas, compuesta por fragmentos deleznables que constituyen la “launa”, utilizada como impermeabilizante en techos de las viviendas de las Alpujarras. Desde el punto de vista florístico tienen importancia las serpentinas del Almirez y los mármoles del río Trevélez.
  • Más al exterior se dispone un cinturón de calizas y dolomías, que constituyen el característico “calar”. Es en el extremo O-NO donde se observa con mayor claridad esta orla calcárea, donde se origina un relieve abrupto e intrincado, con picos bien diferenciados como la aguja del Trevenque (2.079 m), las cresterías del Dornajo (2.076 m), Alayos de Dílar (1.980 m), y espectaculares angosturas como los cahorros de Monachil. Por último, el neógeno y cuaternario están representados por rocas blandas, tipo margas, arenas, conglomerados. etc. En estos lugares la xericidad es muy marcada.

La nieve: reserva de recursos hídricos

En las cumbres, precipitaciones próximas a los 2.000 mm proporcionan una considerable capa de nieve y, por tanto, buena reserva de recursos hídricos.

En Sierra Nevada, los veranos son suaves y los inviernos fríos con heladas frecuentes, especialmente en los pisos oro- y crioromediterráneo. Desde enero hasta agosto las temperaturas experimentan un alza gradual para declinar a partir de septiembre.

Por encima de los 1.800 m de altitud, la precipitación es en forma de nieve al menos en un 30%, y por encima de los 2.500 m en un 95%. De esta forma, se provoca una escorrentía en los esquistos, que es drenada por barrancos y arroyos.

Arroyos y ríos alimentados por las nieves

La red hidrográfica es amplia, y está formada por numerosos arroyos, ríos y barrancos, que alimentados por las nieves, cuentan con poco agua en invierno y un caudal elevado en primavera y principios de verano.Por el extremo suroccidental discurre el río Ízbor, que recoge las aguas de rios menores que nacen en el núcleo central de Sierra Nevada. Más al norte, discurre el Genil, que recoge las aguas de la vertiente septentrional y desemboca en el Guadalquivir. En la vertiente meridional de la Sierra se originan los ríos Guadalfeo, Adra y Andarax. Esta red fluvial influye poderosamente en el paisaje y tiene una estrecha relación con la erosión, que es máxima entre los 800 y los 2.000 m de altitud.

Acuíferos numerosos y extensos

Los acuíferos son numerosos y extensos, en algunos con surgencias de aguas minerales. En la localidad de Lanjarón se encuentra la famosa fábrica embotelladora de aguas minerales, así como, un balneario donde se puede disfrutar de las propiedades medicinales de estas aguas.

DIVERSIDAD BIOLÓGICA


La diversidad biológica es el principal valor ecológico de Sierra Nevada, especialmente en lo que se refiere a la flora vascular, con más de 2.100 especies catalogadas de las cerca de 8.000 existentes en la Península Ibérica. Sierra Nevada presenta el 7% de la flora vascular existente en la Región Mediterránea; teniendo en cuenta que este macizo apenas representa una centésima parte de la superficie total de esta región biogeográfica, da una idea de la calidad de esta singular muestra del patrimonio natural.

El clima riguroso de las glaciaciones cuaternarias provocó en Europa una retirada de la vegetación hacia latitudes más bajas, de esta forma, llegaron a Sierra Nevada especies procedentes del norte de Europa. La permanencia de muchas de estas especies se vio favorecida por los periodos interglaciares. Algunas de estas especies buscaron su óptimo ambiental subiendo a lo alto de las montañas, donde el clima era similar al de su origen. Más adelante, a causa del aislamiento, algunas de estas plantas desembocaron en nuevas especies o razas, muchas de ellas vicariantes de algunas plantas alpinas o pirenaicas, engrosando así el número de endemismos propios de este macizo.    

El elemento endémico  

El elemento endémico es muy elevado: alrededor de 65 especies exclusivas y 175 endemismos ibéricos. Ello es debido a una estrecha tolerancia frente a algún factor ambiental limitante, a la existencia de barreras geográficas, génesis reciente y cambios en las condiciones climáticas. Además se encuentran representados 65 de los 181 taxones que componen el catálogo regional de flora silvestre amenazada. Artemisia granatensis, Arenaria nevadensis, Erodium astragaloides, Erodium rupicola, Laserpitium longiradium, Narcissus nevadensis, Senecio elodes y Sarcocapnos crassifolia subsp. speciosa se encuentran catalogadas “en peligro de extinción” por el Real Decreto 439/90, de 30 de marzo por el que se regula el catálogo general de especies amenazadas.

Existen además, 18 taxones que aparecen en el anexo II, 9 de ellos prioritarios (Real Decreto 1997/95, de 7 de diciembre), de interés comunitario y para cuya protección es necesario designar zonas especiales de conservación.

Tipos de endemismos  

  • Endemismos béticos: aunque no son exclusivos del macizo de Sierra Nevada, presentan una distribución cercana en las sierras béticas y subbéticas.
  • Endemismos del sector malacitano-almijarense: su distribución se extiende por la Axarquía malagueña, sierras de Tejeda y Almijara y la porción calizo-dolomítica de Sierra Nevada.
  • Endemismos del sector alpujarro-gadorense: que ocupan las estribaciones costeras de las cordilleras Béticas.
  • Endemismos del sector nevadense, es decir, aquellos cuya distribución queda restringida a Sierra Nevada y Sierra de los Filabres.

Además, cerca de un centenar de endemismos presentan una distribución más amplia en la Península Ibérica.

MEDIA Y ALTA MONTAÑA


La media montaña

Las formaciones boscosas  

Los acerales (Acer granatense, A. monspessulanum) y quejigares (Quercus faginea) están escasamente representados por la fuerte acción antrópica. Se instalan en las zonas más húmedas del Parque, ocupando los valles y umbrías. Los melojares (Quercus pyrenaica) de Sierra Nevada, aunque mermados por los incendios y las abusivas talas, presentan gran interés por sus características ecológicas y corológicas; se desarrollan sobre suelos ácidos y se encuentran bien representados en los barrancos de las caras norte y sur.

Los encinares se sitúan entre los 1.300 y los 1.700 m, aunque en algunos enclaves pueden alcanzar los 1.900 m de altitud. Se desarrollan tanto en suelos carbonatados como sobre rocas ácidas. El bosque corresponde a un encinar dominado por la encina (Quercus rotundifolia) y, dependiendo del tipo de suelo y altitud, son frecuentes arbustos como enebros (Juniperus oxycedrus), torvisco (Daphne gnidium), rusco (Ruscus aculeatus), agracejo (Berberis hispanica) y majuelo (Crataegus monogyna) sobre suelos básicos. En enclaves con menor altitud son frecuentes el lentisco (Pistacia lentiscus), acebuche (Olea europaea sylvestris) y zarzaparrilla (Smilax aspera). El encinar silicícola es pobre en especies; además de la encina aparecen enebros, torvisco y madreselva (Lonicera etrusca).

La vegetación riparia se desarrolla en los márgenes de ríos y arroyos y actualmente se encuentra muy degradada, siendo difícil encontrar bosques de ribera en buen estado de conservación. Sobre suelos ácidos se instalan alisedas (Alnus glutinosa), saucedas (Salix atrocinerea) y fresnedas (Fraxinus angustifolia). En áreas ricas en bases, la vegetación riparia está formada principalmente por olmedas (Ulmus minor), choperas (Populus alba) y saucedas (Salix spp.).

La fauna en los bosques  

Estas zonas boscosas son habitadas, de forma más o menos constante, por el pito real (Picus viridis) y el agateador común (Certhia brachydactyla). Junto a ellos, podemos ver algunas especies sedentarias como el carbonero común (Parus major), el carbonero garrapinos (Parus ater) y el herrerillo común (Parus caeruleus) que utilizan los orificios de los troncos para hacer sus nidos. Posados en las ramas de los árboles podemos ver al escandaloso arrendajo (Garrulus glandarius) y al mirlo común (Turdus merula). Entre los visitantes típicos de primavera podemos encontrar al reyezuelo (Regulus ignicapillis), los mosquiteros (Phylloscopus collybita), las currucas (Sylvia atricapilla, S. communis) y al pinzón vulgar (Fringilla coelebs).

Ya en tierra firme y en zonas abiertas, podemos tropezarnos con grandes ejemplares de culebra de escalera (Elaphe scalaris), alguna culebra lisa (Coronella girondica), lagarto ocelado (Lacerta lepida) o con el sapo corredor (Bufo calamita).

Entre los mamíferos, el zorro (Vulpes vulpes) es frecuente en estas zonas aunque a veces sale a cazar a los herbazales. La comadreja (Mustela nivalis) disputa conejos y liebres a otros mamíferos. El tejón (Meles meles) y la gineta (Genetta genetta), aunque comunes, son muy difíciles de ver ya que presentan hábitos nocturnos.

La alta montaña mediterránea

Una gran variedad de formaciones vegetales  

Por encima de los 2.800 m (piso crioromediterráneo), donde los suelos son poco evolucionados y las condiciones climáticas adversas, se desarrollan pastizales de bajo porte y escasa cobertura (pastizales psicroxerófilos).

Presentan un gran interés y constituyen uno de los aspectos más singulares de Sierra Nevada. Estos pastizales están compuestos por un gran número de especies endémicas (hasta el 40%): Arenaria imbricata, Artemisia granatensis, Festuca clementei, Hormatophylla purpurea.

Los canchales “cascajares” están muy extendidos y en ellos viven gran número de especies, con adaptaciones para resistir estos ambientes: Viola crassiuscula, Linaria glacialis. En los paredones rocosos son frecuente las especies que colonizan grietas y repisas: Saxifraga nevadensis, Arabis alpina.

En los fondos de circos glaciares, aparecen los “borreguiles”, pastizales higrofíticos que, como en el caso anterior, son ricos en especies endémicas: Armeria splendens, Carex camposi, Plantago nivalis, Veronica turbicola.

Entre los 1.900-2.800 m (piso oromediterráneo), se desarrollan los pinares y sabinares. La vegetación está formada por especies de porte arbóreo y arbustivo (Pinus sylvestris, Juniperus sabina, J. communis subsp. hemisphaerica, Prunus ramburii) y un matorral pulvinular (Vella spinosa, Erinacea anthyllis, Bupleurum spinosum, Astragalus granatensis).

Sobre suelos medianamente evolucionados se desarrollan piornales y enebrales, formando comunidades ricas en caméfitos fruticosos y hemicriptófitos (Festuca indigesta, Arenaria imbricata). También abunda el elemento endémico: Genista versicolor, Arenaria pungens, Potentilla nevadensis.

En áreas calcáreas a elevada altitud (Dornajo, cabecera del río Dúrcal), y a causa de la escasez de suelo, se desarrolla un espinal con sabinas y enebros, mezclado con un tomillar almohadillado. Aparecen especies como Sideritis carbonellis y Astragalus granatesis.       La vida animal en la alta montaña  

Estos son los dominios del acentor alpino (Prunella collaris), la collalba gris (Oenanthe oenanthe), la alondra común (Alauda arvensis) y el colirrojo tizón (Phoenicurus ochrurus). Entre los roquedos podremos observar al roquero rojo (Monticola saxatilis), que debe su nombre a la coloración roja del pecho del macho que contrasta con el negro azulado de su cabeza.

A estas alturas podemos ver bandadas de chova piquirroja (Pyrrhocorax pyrrhocorax) que instalan sus colonias en los escarpes y oquedades. Rasando las paredes de los tajos y peñones surge el águila real (Aquila chrysaetos) que utiliza estas alturas como terreno de caza. También podremos avistar algún buitre leonado (Gyps fulvus), y a la perdiz común (Alectoris rufa) que llega a subir hasta los 3.000 m.

Durante el otoño, la alta montaña puede recibir la visita del mirlo capiblanco (Turdus torquatus), jilgueros (Carduelis carduelis) y grupos de cernícalos (Falco tinnunculus).

Entre los mamíferos, la cabra montes (Capra pyrenaica) es la especie más emblemática del parque. Cuenta con numerosos ejemplares y se deja ver con facilidad pastando en los borreguiles de la alta montaña. También encuentran cobijo a estas alturas el topillo común (Pytimis duodecimcostatus), más propio de zonas húmedas a menor altura y el topillo nival (Chionomys nivalis), que instala sus galerías en zonas rocosas, así como a los animales a quienes sirven de presa como las comadrejas (Mustela nivalis).

A estas alturas, además de los endemismos botánicos, existen más de ochenta insectos endémicos. Los condicionantes de la alta montaña confieren a estos animales unos caracteres específicos: son en general de color negro, tienen el tegumento duro y han perdido la facultad de volar.

FLORA Y FAUNA


VALORES CULTURALES


El patrimonio cultural en el Parque y su entorno, rico y diverso, es el testimonio vivo de su proceso histórico, resultado de las diferentes culturas asentadas, y, en particular, de la cultura de Al – Andalus.

El patrimonio arquitectónico

Los Conjuntos Históricos

El entorno del Parque Nacional de Sierra Nevada cuenta con tres Conjuntos Históricos, con la categoría de Bien de Interés Cultural. que se sitúan en el Barranco de Poqueira: Pampaneira, Bubión y CapUeira, núcleos que se constituyen en paradigmas de la arquitectura tradicional de la Alpujarra, sin que ello suponga una menor valoración de los cascos urbanos del resto de los municipios. En CapUeira y Bubión se han instalado Museos que exhiben los rasgos más característicos de la vivienda autóctona.

Las construcciones civiles

Entre las construcciones de carácter civil debe destacarse el interés que ofrecen las viviendas nobles urbanas de la Alpujarra almeriense, cuyo valor arquitectónico reside más en sus elementos interiores que en los aspectos exteriores de las fachadas. Entre otros núcleos, se encuentran muestras de este tipo de edificaciones en Abla, Abrucena y Canjáyar.

También son dignas de mención las viviendas asociadas a personajes históricos con1O la Casa de Juan de Austria en Fondón o las casas de Boabdil en Laujar de Andarax y Fuente Victoria.

Las construcciones defensivas

En el entorno del Parque Nacional de Sierra Nevada, los sistemas defensivos están significativamente representados en todas sus manifestaciones. Deben señalarse: los poblados fortificados de la Edad del Cobre; la arquitectura militar romana, visible en el Cerro de la Encina de Monachil, en el Hizán de Alboloduy; los sistemas defensivos medievales tipo castillo o fortaleza (la Calahorra, Lanjarón); o las torres de alquerías y atalayas, situadas no solo en zonas fronterizas sino también “11 l,l interior del reino y costa (Alquería de Ddar y Atalaya de DÚrcal.) Los restos de fortalezas son un atractivo cultural del Parque Nacional de Sierra Nevada que podemos encontrar en Abla, Abrucena, Alboloduy, Bayárcal, Beires, la Calahorra, Canjáyar, Fiñana, Fondón, Laujar de Andarax, Paterna del Río, Aldeire, Dólar, Ferreira, Jéres del Marquesado, Lanjarón, Lanteira, Lecrín y Pampaneira.

El patrimonio antropológico

La artesanía

La tradición artesana en el entorno del Parque Nacional de Sierra Nevada se inicia en el Neolítico Tardío, en torno al 3000 – 2500 a. C. Los habitantes de las cuevas ya elaboraban objetos de uso personal y utilitario, como calzado y cestas de esparto, vasijas de arcilla decoradas, cerámicas con incisiones, diademas de oro y plata y armas de metal.

Actualmente, la cultura tradicional campesina ha evolucionado perdiéndose algunas de las actividades que fueron habituales y que llegaron a identiÍicilJ: a estos pueblos. No obstante, en la mayoría de los municipios del entorno del Parque, las labores artesanas continúan reproduciendo las formas y estilos primitivos en la mayor parte de los,productos que el visitante puede adquirir, siendo este un valor añadido a los que ofrece el espacio. Página anterior: Buena parte de los elementos arlesanales son aún usados en las tareas agrícolas.

Los talleres de esparto de Albodoluy, Ferreira, Juviles y Fiñana, continúan elaborando los artesanales cestos, cenachos, capachos y alpargatas; y aún hoy día, es frecuente encontrar en algunos pueblos de la Alpujarra, a un abuelo que sentado en una silla de anea en la puerta de su casa, trenza el esparto. Los trabajos textiles, de origen morisco, dieron fama internacional a estas comarcas, que elaboran productos con seda, lino y cáñamo consiguiendo maravillosos tafetanes, damascos y rasos. Actualmente perviven telares moriscos en Válor, Pampaneira, Sorvilán, en los Cortijos de Murtas y en Nevada, que trabajan a mano tejidos nazaríes y alpujarreños.

Las ricas arcillas de la zona, han permitido que la tradición artesana del barro se mantenga a lo largo de la historia. Perviven alfares moriscos, como el de los Barreras de Órgiva, junto a otros que han introducido nuevas técnicas que utilizan óxidos y elevadas temperaturas, con una creatividad renovada. Se localizan talleres en Lanjarón, Órgiva y Pampaneira. del entorno de Parque.

Los trabajos en cuero, originarios del siglo IX cuando se fabricaban los célebres “cordobanes”, se están recuperando, pero dotados de un nuevo espíritu creativo. Los nuevos artesanos de Cádiar y Bubión, realizan sus propios diseños y elaboran bolsos y otros productos de marroquinería.

Perviven aún las tradicionales herrerías. Los talleres de forja como los de Cádiar y Busquístar, proporcionan utensilios domésticos: aperos de labranza, herrajes, herraduras, rejas y balcones, y elementos de cerrajería artística. Tradicionalmente, los artesanos del metal acudían a las ferias de ganado de la comarca para vender sus productos.

También permanecen en el entorno del Parque, algunas carpinterías tradicionales como la de Fiñana, en donde se realizan labores artesanales, o la de Capileira que trabaja aún la madera rústica. Otras actividades artesanales de la zona, son los originales trabajos en calabaza de A1bodoluy, las labores de empedrado de Dílar, los tradicionales bordados de Ferreira y Jeres del Marquesado o la espejería de Laujar.

El desarrollo en el ámbito del Parque Nacional de actuaciones como la Escuela Taller del Alto Andarax, posibilita el impulso de la artesanía local a través de la enseñanza de las técnicas y la recuperación de las tradiciones, en las especialidades de cerámica, telares, forja y carpintería.

La gastronomía

La riqueza agrícola y ganadera de Sierra Nevada, la herencia morisca y castellana, así como el mantenimiento de las técnicas tradicionales de elaboración, aseguran la calidad de la gastronomía de los municipios del entorno del Parque Nacional de Sierra Nevada. La base de esta variada y rica gastronomía, son los productos cárnicos derivados del cerdo junto a los productos agrícolas y hortícolas del lugar.

Es de destacar el excepcional jamón serrano, símbolo de una comarca bajo la denominación genérica de Calidad de Trevélez. Cuentan las crónicas, que ya la reina Isabel 11, Napoleón 111 y Miguel de Cervantes de gustaron y elogiaron este manjar. No podemos olvidar el vino, estamos en una comarca vitivinícola de larga tradición. Los caldos de Albuñol, Albondón, Almegíjar, Murtas, Polopos, Laujar y Sorvilán acompañarán las exquisiteces de la tierra. Una de las especialidades de la comarca, presente en la mayoría de los pueblos, son las migas, de pan o bien de sémola de trigo.

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